TU BATALLA: MI LATIDO, querida amiga.
A veces la vida nos pone delante batallas que jamás imaginas pelear. Ese bicho del que siempre oímos hablar, ese que parecía vivir lejos, un día llama a la puerta sin avisar. Y de pronto el mundo se detiene...pero tú NO. Porque tú, amiga mía, has crecido conmigo pisando fuerte, descubriendo el mundo como dos niñas valientes que no sabían de límites. Hemos vivido mil aventuras, mil risas, mil tropiezos y mil renacimientos. Y ahora, aunque esta batalla sea dura, tú sigues siendo esa mujer que avanza con la cabeza alta y el alma encendida.