La vida no siempre se trasforma con terremotos emocionales, a veces lo hace con un gesto mínimo: una frase que te dijeron, una decisión aparentemente tonta, una rutina que cambias sin darte cuenta….esos gestos suelen ser la llave para abrir esa puerta a lo desconocido y descubrir una gama de colores vibrantes a los que nuestros ojos no están acostumbrados. ¿Te atreves abrir esa puerta? Vamos….
Las personas solemos ser rutinarios, dejando poco espacio a la improvisación en lo que concierne a nuestro día a día, la velocidad a la que gira nuestro mundo y más aún si somos padres en este momento, la velocidad es vertiginosa.
*Pequeños Rituales
Los pequeños rituales cotidianos son como pequeñas hogueras donde el alma se calienta. No necesita velas ni inciensos: basta con repetir un gesto que te devuelve a ti misma. Ese primer sorbo de café que te recuerda que sigues ahí. La música que eliges para abrir el día como si fuera una puerta. La forma en la que ordenas tu bolso, tu escritorio, tu cama…no por obligación, sino para decirle al mundo: “Este es mi espacio, y en el él me siento a gusto”.
Son actos diminutos que funcionan como anclas. Cuando la vida se desordena, estos rituales te devuelven a tu centro sin hacer ruido. Son tu manera de decirte que mereces cuidado incluso en los días en los que no te sale cuidarte.
*Microdecisiones
Las grandes historias no siempre empiezan con grandes decisiones. A veces nacen de un gesto mínimo: elegir un camino distinto al trabajo, contestar un mensaje estabas evitando, decir “Hoy no”, o decir “Hoy si”. Las microdecisiones son como pequeños caminos que sin darte cuenta te cambian de lugar y hacen que aparezcan delante de ti, oportunidad, amistades, retos e incluso miedos...
Cada peque decisión una es un hilo que va tejiendo tu destino. No lo ves en el momento, pero es después cuando descubres que aquella elección aparentemente insignificante abrió una puerta, cerró otra, o te llevó a una versión más honesta de ti.
Las microdecisiones es una prueba de que el futuro se construye en milímetros.
*Símbolos cotidianos
Hay objetos que parecen simples, pero guardan en el recuerdo universos. Una pulsera que ya no te quitas, una planta que sobrevivió a un duro invierno o un sofocante verano, una libreta en la que escribes cuando algo duele o cuando algo te ilumina. Son símbolos que no elegiste: te eligieron ellos a ti.
Cada uno carga con una historia, un recuerdo. Funcionan como unos faros silenciosos. Cuando los miras, te recuerdan quien fuiste, quien eres y quien estás intentando ser. Son la arqueología emocional de tu vida cotidiana.
Recuerdo una de muchas pulseras que hizo nuestra pequeña hija, recuerdo el peluche que no soltaba de sus brazos cuando entro en quirófano, recuerdo el macetero con su pequeña mano impresa en el barro cocido de color naranja, observo cada uno de esos objetos colocados en sitios estratégicos de mi casa y realmente pienso que ellos me eligieron, recordando con amor la historia guardada en su interior (universos).
*Trasformaciones silenciosas
Los cambios más profundos no hacen ruido, vienen sin orquestas. Llegan como una brisa que no notas hasta que el pelo ya se ha movido. Son esos momentos en los que te descubres reaccionando distinto, deseando otra cosa, soltando algo sin drama alguno, eligiendo paz sin anunciarlo.
Las trasformaciones silenciosas son más honestas porque no buscan aplausos. Son movimientos internos que te recolocan, te definen y hacen de ti una versión más valiente.
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