Cada vez estoy más convencida de que existen los Ángeles, esas almas con corazones llenos de luz, que viven felices ayudando a los demás.
He escuchado un PodCast de Roca Proyect, en el que entrevistaban a una enfermera española de cuidados paliativos infantil, que trabaja actualmente en Londres. He de reconocer que no puede finalizar el audio, desde el minuto uno, a mi mente llegaron el recuerdo de todas las personas que han pasado por la vida de mi hija desde el inicio de su enfermedad y no puede estar más agradecida, desde voluntarias en las sesiones de quimio, enfermeras con una dulzura extrema, médicos que hacían de héroes sin capas, pero con batas y gorros súper divertidos. A todas esas personas que he conocido y a los que no he visto pero se que están también, Gracias.
Estaremos mientras exista la muerte, y os acompañaremos mientras haya vida.
Las personas que suavizan la vida de quienes necesitan una ayuda para sostenerse: los que cuidan sin pedir nada a cambio.
*No hablo de héroes de película, hablo de los héroes cotidianos, esos que no llevan capa, pero si paciencia, los que no presumen, pero sí sostienen, los que no brillan por ruido, sino por constancia.
En cada barrio, en cada escuela, en cada hospital, en cada rincón del mundo, hay alguien que dedica su tiempo a que la vida de los demás sea un poquito mas amables.
Son quienes se preocupan por los niños que llegan con mochilas demasiado pesadas para su edad. Quienes escuchan historias que otros no quieren o no saben escuchar. Quienes se arrodillan en la rutina a la altura de un niño para recordarle que su voz importa. A veces son profesionales, a veces voluntarios, a veces simplemente gente buena, de esas que la vida coloca en el camino como un regalo inesperado
La Magia de quienes protegen la infancia
Siempre he pensado que cuidar a un niño es una forma de tocar el futuro con las manos.
Un niño acompañado es un adulto que no tendrá que gritar para ser escuchado.
Un niño querido es una estrella que aprende a brillar sin miedo.
Y quienes dedican su vida a ellos -educadores, profesores, familias de acogida, voluntarios, terapeutas, abuelos, tíos, vecinos en quien confiar, amigos- son los verdaderos arquitectos del mañana
Ellos construyen puentes invisible que evitan que muchos caigan.
LA SONRISA DE LAS ESTRELLAS
A veces me gustaría imaginar que con cada gesto de amor y bondad en el mundo de los niños se enciende una estrella. Una por cada abrazo, una por cada beso, una por cada palabra que rescata, y así entones el cielo se llenaría de luz. De su Luz. De la luz de quienes viven para que otros vivan mejor. Ellos sin duda son parte de la "La sonrisa de las estrellas".
A veces pienso que colaborar con las ONGS es como encender una vela en mitad de un pasillo silencioso: no cambia el hospital entero, pero sí ilumina el metro cuadrado donde un niño o su familia espera, sueña o teme. Y ese metro cuadrado, para él es su mundo. Así es como nos sentimos nosotros el tiempo que pasamos en una sala de espera, consulta, quirófano de un hospital.
Parte de nuestro bienestar el tiempo que estuvimos allí, se compuso de hilos invisible: una voz que acompaña, un cuento improvisado, un ratito de juego que rompe la gravedad del lugar e incluso la visita de algún payaso que hace esbozar la sonrisa de niños y padres que en la habitación nos encontramos. Cada voluntario que entra por la puerta lleva consigo un pequeño universo de ternura, dispuesto a sostener lo que a veces pesa demasiado.
Y quizá esa sea la verdadera magia: descubrir que, cuando nos unimos para cuidar la infancia más frágil, también nos cuidamos a nosotros mismos. Porque en cada sonrisa recuperada, en cada miedo que se suaviza, en cada instante de juego que vence al dolor, algo en nosotros también se acomoda y se vuelve más humano.
Al final, colaborar es recordar que la Luz no se gasta cuando se comparte. Y que, a veces, basta con un gesto para que un niño vuelva a creer que el mundo- incluso desde la cama de un hospital- sigue siendo un lugar mágico lleno de posibilidades.
Mención especial a los voluntarios de Aspanion en el área de oncología infantil, asociación Aladina y asociación Payasospital.
Gracias por contribuir a que la vida de los niños hospitalizados sea menos dura y que nuestro granito de arena con nuestras aportaciones económicas sirva para que podáis seguir dando el servicio y apoyo a todas las familias que lo necesitan.
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